La Rosa Púrpura de El Cairo (Woody Allen, 1985)

Otra de estas comedias dirigidas por Woody Allen en las que a pesar de no ser el protagonista, uno de los personajes está interpretándolo a él.

En este caso es la protagonista femenina y pareja por entonces del cineasta, Mia Farrow, que interpreta a una chica dócil pero con el histrionismo característico del neoyorquino.

La historia es la de esta muchacha, que vive una vida con la que no está a gusto, con un marido (Danny Aiello) que la maltrata y que no tiene trabajo, sumidos como están en la crisis en Estados Unidos en 1935.

El consuelo que a ella le queda es acudir al cine a evadirse por unas horas de la miserable vida que lleva. En esos momentos en su cine estrenan una nueva película, titulada precisamente «La rosa púrpura de El Cairo» cuyo protagonista es un aventurero muy tópico al que todo le va bien.

En un giro que recuerda a la Niebla de Unamuno, un día, en una de las sesiones a las que ella asiste, el protagonista de la película (interpretado por Jeff Daniels) se dirige a ella para preguntarle qué le sucede. Ella se extraña, en un primer momento podemos pensar que es una ensoñación, pero no, el resto de la sala también y acaba por salir de la pantalla.

A partir de ahí se monta un revuelo tremendo muy surrealista, por parte de los espectadores, que se sienten estafados porque no pueden seguir viendo la película y por el resto de actores, que no pueden seguir con su interpretación. Esta polémica llega también a los propietarios del cine, a los productores, y al propio actor que interpreta al personaje, que decide ir a poner solución.

Al final ella acaba entrando incluso en la película, para vivir en ese mundo irreal que tanto añora, pero acaba siendo engañada solamente para poner fin al despropósito organizado por el personaje revelado.

El final, triste y feliz al mismo tiempo, en una excelente escena, ella vuelve a tener el cine como único escape, pero recibe la nueva película con una sonrisa en los labios.

Es una de estas películas de cine dentro del cine, que pone en tono de humor la vista sobre esos clásicos que ya no se hacen y el entretenimiento que suponía el cine antes de esta era que vivimos de internet y las plataformas, anterior también al auge de la televisión.

Es entretenida, un tanto surrealista, como lo pueda ser Midnight in Paris, a la que invariablemente recuerda (o al revés, porque es posterior) y muy ingenua. Mia Farrow hace un buen papel y en el reparto vemos en una breve intervención a otra gran musa de Allen, Diane West, en la primera participación entre ambos.

Woody Allen dijo durante muchos años que esta era su película favorita de todas las que había rodado, aunque posteriormente parece que se decantó por Match Point, que le ha superado en esta auto crítica del cineasta.

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