La trampa del mal (Devil) (John Erick Dowdle 2010)

La trampa del mal poster películaTítulo original: Devil. Dirección: John Erick Dowdle. País: USA. Año: 2010. Duración: 80 min. Género: Thriller sobrenatural. Interpretación: Geoffrey Arend, Bojana Novakovic, Chris Messina, Logan Marshall-Green, Jenny O’Hara, Caroline Dhavernas, Bokeem Woodbine, Jacob Vargas. Guión: Brian Nelson; basado en un argumento de M. Night Shyamalan. Producción: M. Night Shyamalan y Sam Mercer. Fotografía: Tak Fujimoto. Montaje: Elliot Greenberg. Vestuario: Erin Benach.

El diablo anda suelto y se ha escondido en el ascensor de un edificio en la ciudad de Filadelfia, donde un día sí y otro también hay alguien que se queda encerrado en un ascensor a la espera de ser rescatado. Esto les acontece a un grupo de cinco personas, tres hombres y dos féminas, los cuales en su camino hacia los pisos superiores, ven como el ascensor se bloquea, sin que sea capaz de reiniciar su camino. Piden entonces auxilio, y entran en contacto con los guardias de seguridad, que verán lo que sucede en el interior, merced a un videocámara, sin que funcione el sonido. Allí encerrados, con un horizonte de muertes, esto me recuerda al libro «Los diez negritos» de Agata Christie o la versión expansiva (por cuanto las dimensiones del ascensor son mayores que las de un féretro) de Burried.

Toca pues sobrellevarlo lo mejor que se pueda, nada fácil habida cuenta de que uno de ellos, de profesión guardia de seguridad, dice sufrir claustrofobia y se agobia a la primera de cambios rompiendo la paz reinante y sublevando al resto de los confinados. El resto del grupo lo integra una joven manipuladora de profesión «caza-ricachones», un ex-marine ahora desempleado, un vendedor de colchones estafador profesional, y una mujer mayor cleptómana. Un grupo que a la vista está es toda una joyita.Todos son mala gente, con muchos pecados en su haber, y escasa mala conciencia de ahí que el diablo quiera arrancar su alma a jirones.

Un policía llega al edificio a fin de parar la carnicería, pues sin poder evitarlo la gente muere ante sus ojos. A su lado un guardia de seguridad latino, visto lo visto, profiere su teoría sobre la existencia del diablo. El policía incrédulo verá como su reticencia hacia esa teoría se orilla a medida que van sucediéndose las muertes.

Es un hecho que la historia es entretenida a más no poder, que sus ochenta minutos que dura son suficientes para mantener el clímax, que la presencia de rostros conocidos aporta verosimilitud a lo visto, que hay momentos impactantes e incluso una especia de teoría que puede gustar a los amantes de lo esotérico (el guión se basa en un argumento de M. Night Shyamalan), que se ve y se disfruta, en fin una propuesta de escasa sustancia en cuanto al fondo pero notable en cuanto a su puesta en escena que no defrauda.

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