Mi hijo crítica película

Mi hijo cartel películaDirección: Martial Fougeron. País: Francia.
Año: 2006. Duración: 79 min.
Género: Drama.
Interpretación: Nathalie Baye (la madre), Victor Sevaux (Julien), Olivier Gourmet (el padre), Marie Kremer (Suzanne), Emmanuelle Riva (la abuela), Valentine Stach (Alice), Thomas Silberstein (Sam).
Guión: Martial Fougeron y Florence Eliakim.
Producción: Frédéric Niedermayer.
Música: Frédéric Fortuny y Fabrice Dumont.
Fotografía: Yorgos Arvanitis. Montaje: Laurence Briaud.
Diseño de producción: Eric Barboza.
Vestuario: Nathalie Raoul.

Martial Fougeron dio el salto del cortometraje y debutó con esta película con la que obtuvo la Concha de oro a la mejor película y Concha de plata a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián en 2006.
En apenas 80 minutos se describe minuciosamente con sucintos diálogos y unos rostros que lo dicen todo el infierno en el que vive un niño llamado Julien.
Julien vive en Francia, en una ciudad de provincias, con su padre, profesor universitario que siempre está trabajando y relega la educación de sus vástagos en su mujer, ama de casa, que fiscaliza cada acción de su retoño, asfixiándolo y ensombreciando su horizonte vital.

La hermana, Suzanne, está cursando estudios universitarios y no ve con buenos ojos la relación de su madre y su hermano pero no tiene armas para remediarlo, menos aún cuando la envían a una habitación en el campus universitario donde Julien no tendrá testigos de su maltrecha situación.

Si por ejemplo en El bola se hacía hincapie en el maltrato físico de un padre hacia un hijo, aquí es la madre la cual sin recurrir apenas a la violencia física, salvo algún moquetón o tortazo, emplea el maltrato psicológico, quitándole a su hijo cualquier esperanza, cualquier ilusión. Le impide quedarse en el colegio después de las clases. Le quita el piano, le vacía el cuarto, rompe una carta de amor de una chica dirigida a Julien. En definitiva, no le deja respirar, ni si quiera ver a su abuela, con la cual Julien se transforma en un niño alegre, desgreñado y risueño, para luego una vez en casa, volver al redil, al comedimiento a las reglas estrictas que le fija su madre, sometido a los continuos reproches de ésta, que todo lo ve mal, con una actitud violenta e irracional al que su pusilánime marido no pone coto, dado que en el fondo cree que su mujer hace lo correcto y que si actúa así es porque su hijo ha dado pie para ello, ya que al no estar apenas en casa no sabe realmente lo que se cuece en el hogar, resultando cómplice en su pasividad.

En esa olla a presión que es el hogar, puede pasar cualquier cosa, como luego se verá. La película sin ningún efectismo describe brillantemente el acoso psicológico hacia un menor por parte de un adulto, en este caso una madre. Los actores hacen un trabajo estupendo tanto la madre, Nathalie Baye como el niño Victor Sevaux..

Mi niño es una película necesaria y bien narrada que plasma un problema real como la vida misma con tino y profundidad, valiéndose de una gran labor actoral y un guión escueto pero suficiente, veraz y contudente, porque hay silencios que hablan por sí solos.

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