Redención (Steven Knight 2013)

Redención cartel película

Película: Redención. Título original: Hummingbird. AKA: Redemption. Dirección y guion: Steven Knight. Países: Reino Unido y USA. Año: 2013. Duración: 100 min. Género: Acción, thriller. Interpretación: Jason Statham (Joey), Agata Buzek (Cristina), Vicky McClure (Dawn), Benedict Wong (Sr. Choy), Ger Ryan (madre superiora). Producción: Guy Heeley y Paul Webster. Música: Dario Marianelli. Fotografía: Chris Menges. Montaje: Valerio Bonelli. Diseño de producción: Michael Carlin. Vestuario: Louise Stjernsward.

Hay que alabar el gusto de Statham por hacer películas que sean algo más que un simple producto de acción. Sus últimas películas me permiten afirmar esto. No busca Statham dar mamporros, embutido en productos palomiteros con disparos, explosiones y persecuciones, sino que la violencia presente en sus film, atiende a un fin (justo o no) dentro de una sociedad reconocible.

La acción discurre en la ciudad de Londres, allí está Joey el cual trabajó en las fuerzas armadas, hizo algo horrible como soldado y ahora sus malas obras le atormentan, incluso con los ojos abiertos. La única manera que tiene Joey de poner freno a esa máquina de matar en la que se ha convertido es abrazarse a Baco y atemperar su espíritu a base de alcohol.

Una noche tras ser apalizado por unos macarras que controlan el negocio de las drogas en las calles y perder de vista a una joven, amiga de correrías, cae por casualidad en una casa a través del tragaluz, donde el dueño no regresará hasta dentro de tres meses.

Ese lapso de tiempo lo aprovechará Joey para redimirse y experimentar su particular catarsis. No es algo intrínseco, ya que quien tire de él, será una monja, Cristina, que ayuda a los más necesitados y a quien Joey se aferra como un clavo ardiendo para no ahogarse en los vapores etílicos.

Si Joey dejó el uniforme Cristina bien podría dejar su hábito de monja, toda vez que conocemos las razones que le llevan a portarlo y que explicarían sus dudas sobre su vocación (forzada).

A lo largo de la película nos adentramos en ambientes sórdidos, donde reinan las drogas, la prostitución, la extorsión, la trata de blancas, el narcotráfico, etc.

La historia adereza la acción con lo dramático y casi con lo documental. El resultado no es perfecto pero se agradece el cuidado de los detalles, tanto en la fotografía como en las interpretaciones, contando con un ritmo trepidante, para narrar una historia solvente y divertida. Bien.

La película se podía haber titulado catársis, para evitar confusiones nominales con otra película del 2011 del mismo título. ¿Se nos acaban los títulos para las películas o falta mucha imaginación, o ambas cosas?.

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