Kubo y las dos cuerdas mágicas (Travis Knight)

Título original: Kubo and the Two Strings (Kubo y las dos cuerdas mágicas)
Año: 2016
Duración: 101 min.
País: Estados Unidos Estados Unidos
Dirección: Travis Knight
Guion: Marc Haimes, Chris Butler (Historia: Shannon Tindle, Marc Haimes)
Música: Dario Marianelli
Fotografía: Animation, Frank Passingham
Reparto: Animation
Productora: Laika Entertainment.
Productor: Travis Knight

Una de las películas que más he disfrutado los últimos meses en la plataforma Netflix ha sido Kubo y las dos cuerdas mágicas, dirigida por Travis Knight en 2016. No hay que llevarse engaño porque a pesar del cartel promocional y del título la película no es japonesa, sino americana. Kubo es un niño que vive en el interior de una gruta junto a su madre enferma. Como medio de subsistencia Kubo baja al pueblo más cercano y allá las figuras de papel elaborada con la técnica del origami, cobran vida a medida que toca las dos cuerdas de su instrumento. Kubo perdió un ojo de pequeño cuando su abuelo quiso acabar con él y con su madre. Ha de librar Kubo una lucha a muerte con las hermanas de su padre convertidas en brujas malignas, abandonar la gruta a su madre y emprender su particular Odisea.

La película rodada en stop-motion,  por obra y gracia de Laika, es una delicia visual. No se queda la película es un portentoso artefacto visual, porque en las acciones que mueven a Kubo hay mucho sentimiento. En su cruzada, consistente en encontrar una serie de objetos, como una espada o  una armadura, le acompañarán al joven Kubo una mona lanuda y más tarde un escarabajo gigante, que tienen sus más y sus menos pero entre los que fluye algo parecido a un sentimiento de afecto y cariño. Luego sabremos que ambos dos están muy relacionados con Kubo. Innegable es el ritmo, para plasmar en imágenes una aventura sin límites, con una acción trepidante, que resulta fascinante, y te deja pegado a la gran pantalla, pues cuando el cine se sueña con ser pura fantasía a veces lo consigue y aquí toda la imaginería visual funciona a la perfección. La única pega es que a pesar de que está muy presente todo el folclore japonés no deja de parecer una película americana, tipo Toy Story, en la manera que tienen de relacionar la terna protagonista, o el manejo de las situaciones, algo que se trasciende cuando abordan por ejemplo la relación entre los vivos y los muertos, y se hace más hincapié en la cultura nipona.

Kubo y las dos cuerdas mágicas es una película muy adecuada para adultos y niños. Una magnífica oportunidad para verla en familia y ver cómo los ojos de los más pequeños se abren hasta límites insospechados; nada extraño cuando todo lo que vemos nos invita a la perplejidad y al regocijo.

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