Jack Bauer, otro tipo duro

Pues si Chuck Norris es bueno, Jack Bauer es mejor. Lo siento por mi amigo McGuffin, pero yo soy más de Jack Bauer, que también tienes sus propias leyes (por cierto, deseando que pongan ya una nueva temporada de 24, ¿en qué cadena?). Además su hija, Kim Bauer (Elisha Cuthbert), está muy buena. Por si hay algún despistado, Jack Bauer …

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¿Quién es Alan Smithee?

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Si en la primera parte de nuestras Curiosidades de Cine hablábamos del McGuffin, que es como El Rey, estar está, pero da la impresión de que no hace nada, aquí viene la segunda entrega, donde hablaremos de un personaje con una filmografía que para sí quisiera más de uno: Alan Smithee. ¿Y quién c… es Alan Smithee? Seguro que nunca …

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Entrevista a Lars Von Trier

Entrevista aparecida en XL Semanal de fecha 12 de febrero 2006

«En la vida real, menos rodar películas, todo me da miedo»
Siempre polémico y sorprendente, el director de ‘Bailando en la oscuridad’ Rompiendo las olas y ‘Dogville’ estrena ahora ‘Manderlay, un inquietante enfoque sobre la libertad y la sumisión. Lo hemos entrevistado en Filmbyen, su imperio cinematográfico cerca de Copenhague. Por Cristina Carrillo Albornoz

Apenas Viaja y nunca sube a un avión. Vamos a charlar con él a Filmbyen, a media hora de Copenhague, la pequeña ciudad construida alrededor de sus estudios de cine donde fundó, a principios de los 90, Zentropa, la central de sus operaciones y proyectos cinematográficos. Con ella, no sólo revolucionó el séptimo arte, sino la economía de Dinamarca. Ya en el despacho, con una máquina ñipper, un piano y un fregadero incluidos, el director danés, tímido aunque siempre sonriente, en permanente lucha consigo mismo y con un pequeño tic en el ojo, pone los pies sobre la mesa. Hablamos de Manderlay, segundo de sus filmes de la trilogía basada en América, que se estrenó en el pasado Festival de Cannes. Un punzante relato sobre la libertad, ubicado en una plantación del sur de EE.UU. en los años 30 que funciona como si la esclavitud no hubiera sido abolida. XLSemanal. En las televisiones americanas no paraban de repetir la escena con la sentencia que usted soltó cuando Manderlay se proyectó en Cannes Lars von Trier. ¿Qué sentencia? «¿Bush es un gilipollas y comete muchas idioteces?»

XL El semanal
LVT Lars Von Trier
XL. sí. La gente cree que es una frase contra América.
L.V.T. Es un error que me cansa y hace que me sienta frágil. Bush no es América, y yo no soy antiamericano. Al contrario, el 6o por ciento de las cosas que he experimentado en mi vida son americanas, así que, de hecho, soy un poco americano. Como no puedo votar, hago películas sobre América. Lo que mata a ese país es lo políticamente correcto.

XL. Por lo demás, la película ha funcionado muy bien.
L.V.T. El estreno fue muy bueno, pero los temas que plantea Manderlay, como el de la esclavitud, son muy duros para los americanos. Les da pavor y vergüenza tratar ese periodo de su historia, prefieren ignorarlo. Hasta el punto de que los actores tuvieron que ser
ingleses, porque los americanos negros no querían participar. Los ingleses son más libres; no tenían reparo en saludarme por las mañanas diciendo bwana

XL ¿En qué sentido habla usted de esclavitud?
L.v.T. La sumisión de un pueblo a otro es parte de la historia de la humanidad y eso se extiende a todas las relaciones per-sonales. En cada uno de nosotros hay un esclavo y un maestro. Lo importante es que prevalezca el segundo.
XL. La película se inspira en el prólogo de la novela de Pauline Reage Historia de O, titulado La felicidad en la esclavitud. La novela, escrita en los 50, cuenta la experiencia de una mujer que se convierte voluntariamente en esclava sexual de su pareja.

XL ¿No es arriesgado presentar la esclavitud como una fantasía sexual en el entorno sociopolítico del sur de EE.UU.?

L.V.T
No creo que sea posible separar lo sexual y lo político en la conciencia humana. El deseo de dominación y de sumisión forma parte de nuestros instintos. Y no se puede actuar ni gobernar ignorando ese hecho. La protagonista de Manderlay descubre precisamente lo peligroso que es cambiar el statu quo y que la justicia y la democracia, además de complicadas, son imperfectas. Pero lo que me llamó la atención del relato original es que se trataba de una relación erótica entre una mujer de 40 años y un hombre de 65. En la película que se hizo en los 70 eran jóvenes y atractivos, pero en la realidad ella no era ninguna belleza. Eso es lo más seductor.

XL. A todo el mundo le gusta la gente bella y no creo que a usted le ocurra lo contrario. Si no, no haría películas con actrices como Nicole Kidman ( Dogville )
L.v.T. A lo que me refiero es a que esta Historia de O sólo resulta interesante si la ves desde el punto de vista real. Como todo en el cine. El director es un mago y está bien cuando hace trucos, pero cuando cambia la Torre Eiffel de lugar no tiene gracia. En el cine de hoy, todo es muy fácil, como irreal y perfecto. Basta un simple ordenador y puedes hacer cine. ¿Quieres montañas?, pues presionas un botón. Es una manipulación que me produce repulsión.

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Paul Laverty -El guionista social

En el Suplemento del Paísdel día 12 de marzo venía una entrevista muy enriquecedora del guionista Paul Laverty que transcribo.

Las historias de Paul Laverty son la pasta con la que el director británico Ken Loach ha elaborado ya seis de sus películas. De Laverty es ahora el guión de un nuevo estreno, ‘Cargo’: el infierno de la insolidaridad a bordo de un barco. Por Lola Huete Machado.

«Un barco atraca en Las Palmas con cuatro polizones muertos. El carguero transportaba cacao desde Costa de Marfil hasta Turquía (…)- ‘Esta operación ha supuesto un enorme coste para la compañía’, afirma la aseguradora (…). Al menos 32 polizones han sido hallados en puertos españoles desde 2000». La noticia se publicó el pasado 23 de febrero. Y es fácil imaginar a Paul Laverty guionista habitual de los filmes del director británico Ken Loach, con el que ha hecho, entre otros, La canción de Carla (1996), Mi nombre es Joe (1998), Pan y rosas (2000), Felices dieciséis (2002, premio al mejor guión en Cannes), Solo un beso (2004) y The wind that shakes the barley (rodada en Manda y a punto de salir del horno) sentado ante el escritorio en su casa del madrileño barrio de Lavapiés con sus ojos claros y penetrantes fijos en el diario y diciéndose: «Ahí está, de nuevo ese drama frecuente, que nadie parece querer ver».

Africanos que desean alcanzar Europa, un mundo más próspero. Nada nuevo… Pero Laverty, nacido en Calcuta hace 48 años, de madre irlandesa y padre escocés, y criado en el ambiente de Glasgow «fábricas de hierro enormes, feo aquello», le vio otra cara al asunto cuando hace más de una década se topó con una noticia similar a la mencionada: ¿cómo es que los africanos no se empeñan en llegar a bordo de grandes barcos con igual insistencia con que cruzan el Estrecho en patera o saltan la valla en Melilla o Ceuta? ¿Será que…? Polizones que son descubiertos, a los que se apresa e inmoviliza, a los que el buque está obligado a devolver a su país; polizones fantasma que el mar se traga… Y aquí paz (ni burocracia, ni retenciones, ni gastos) y después gloria.

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McGuffin

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Ya que hacía tiempo que no me dejaba ver por aquí, voy a dar, cual expresidente del gobierno, una clase magistral de cine (término muy pomposo, pero que no implica, necesariamente la excelencia que insinúa), que debería ser la primera, pero no la última sobre estos temas. Dejémonos de tecnicismos y vamos con la primera entrega, que precisamente es el …

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